Hola a todo aquel que este interesado a leer.
En este blog publicaré todo eso que quiera, todo eso que me apetezca... aunque no tenga sentido, aunque sea irracional...
Mis historias, mis poemas, mis reflexiones, mis dudas, mis miedos... lo que me gusta y lo que odio... publicaré lo que más quiera sin importar que palabras uso o que llegue a pensar la gente.
Si estás conmigo, sé bienvenido a este rincón, el rincón de una indignada.

jueves, 3 de abril de 2025

Cuando las visitas sorpresa son el horror absoluto.

 Holi, 

Como estamos? Me gusta ver cómo poco a poco la cosa parece que va animando, y eso me hace feliz. Así que también os animo, a que dejéis un comentario, una opinión... que vuestras indignaciones también sea parte del blog, y entre todas hagamos resurgir este lugar.

Pero bueno, vamos a empezar, y es que hoy no ha sido el mejor día de mi vida. Sabes eso días que quieres estar sola, comer helado, ver una peli y no salir de debajo de la manta? Pues tenía uno de esos días, pero como podéis imaginar no ha pasado nada de eso. 

Así que voy a empezar dejando un mensaje por aquí: Querida gente espontánea que cree que aparecer sin avisar es un acto de cariño: no lo es. 

Es una emboscada. Especialmente cuando acabas de tener un bebé, intentas estudiar porque la vida no te da para más, llevas un moño que desafía las leyes de la gravedad, unas zapatillas peludas dignas de una abuela de 90 años, y una bata que ha visto tiempos mejores. Pero, claro, ahí estás tú, concentrada en tus apuntes, cuando de repente… Ding dong.

Y tú piensas: Por favor, que sea Amazon. Que me lancen el paquete y se vayan. Pero no. Es esa tía de tu pareja que “pasaba por aquí” y ha decidido que lo mejor que podía hacer era interrumpir tu frágil intento de organización. Y tú, con tu instinto de supervivencia anulado por la falta de sueño, abres la puerta.

La escena es digna de una tragicomedia: Tú, con tu look de náufraga que se ha dado por vencida en la vida, la bebé, que hasta hace un segundo dormía como un angelito, ahora despierta y chillando como si hubieras activado una alarma, y tu pareja, que en lugar de ayudar, te suelta la pregunta estrella: “¿Te veo agobiada?”. No, cariño, estoy en mi estado natural de gracia celestial.

Y ahí estás tú, asintiendo y sonriendo con educación mientras la visita se acomoda en el sofá como si estuviera en su casa, preguntándote cosas irrelevantes mientras tú miras de reojo tus apuntes, sabiendo que ese trabajo de psicología no se va a hacer solo, y solo te quedan tres días para la fecha límite. Te preguntas en qué momento de la vida pasaste de ser una persona con control de su tiempo a convertirte en anfitriona involuntaria de eventos sorpresa.

La visita, por supuesto, no capta ninguna indirecta. Tú bostezas, miras el reloj, sueltas frases tipo “qué tarde se ha hecho” y “la niña necesita ducharse”, pero nada. Está instalada. 

Al final, tras lo que parecen horas de conversación absurda, la visita decide que es momento de irse. Y tú, exhausta, intentas retomar tus estudios, pero ya no tienes ni energía ni concentración.

Me arrastro hasta la mesa para cenar, con la esperanza de encontrar un pequeño momento de paz. Y justo cuando creo que puedo relajarme un poco, siento algo. Ese algo que toda mujer reconoce al instante. 

Sí, efectivamente, me ha bajado la regla como si fueras protagonista de una película de terror de serie B. Tratas de moverte con disimulo, pero ya es demasiado tarde: la silla del comedor ha sido víctima del desastre. Y tu pareja, en su infinita torpeza, sigue preguntando: “¿Pero de verdad te veo agobiada?”.

Respiro hondo, me cambio, limpio el desastre y me preparo para poner a la bebé a dormir. La pongo en la cama conmigo para que se relaje, esperando que el calor y el olor familiar la ayuden a calmarse. Pero mi pareja, que mágicamente ahora sí tiene energía para opinar, se siente ofendido.

— Es que yo también quiero dormir y así no puedo.

Oh, perdón. No me había dado cuenta de que el bebé que acabamos de tener y que yo llevo todo el día cargando también era mi responsabilidad exclusiva. 

Pero no digo nada. 

Sonrío con aparente tranquilidad, suelto un “tranquilo, duerme” con voz serena, y siguo con lo mio. Mientras tanto, por dentro, una versión de mi misma lanza un cojín imaginario contra la pared.

Él suspira, se gira en la cama y se tapa hasta la cabeza, como si fuera el gran damnificado de la situación. Y ahí me quedas yo, con la bebé aún despierta, con la silla del comedor en la lista de bajas del día y con un trabajo que hacer para un cerebro que ya no da más de sí.

Así que, por el bien de la humanidad, hagamos un pacto: si quieres visitar a alguien que acaba de tener un bebé, pregunta antes. Y si ya estás en la puerta y te das cuenta de que has cometido un error, haz lo correcto: finge que te equivocaste de casa y huye.

Ahora voy a ver si duermo yo también, gracias por leer.

Besos indignantes.





martes, 1 de abril de 2025

Nunca está de más un buen cotilleo

 Holii,

Aquí estamos otra vez, para poquitas personas pero al pie del cañón. Así que a las que me leen, porque quieren o porque ha sido sin querer, gracias!

Hoy voy a contar una historia que es digna de culebrón. Y aunque es real como la vida misma, diremos que todo parecido con la realidad es pura coincidencia (guiño guiño)

Esto es la historia de una chica. toda una mujer de casi 40 tacos, que bajo mi parecer no está fina, y de verdad que creo que necesita ayuda.

Ella, al yo enterarse que estaba embarazada, para mí que le cogieron celos, y si empezó a inventar una historia digna de Hollywood.

Un día llegó, diciendo que le habían encontrado cáncer de útero, y os podéis imaginar con el historial que llevo yo, como me hizo reaccionar eso: "no te preocupes, para lo que necesites". Y eso se tradujo en horas y horas de charlas y consuelos. Pero a los días, el cáncer, paso a ser un quiste, y el quiste una broma con un comentario de "es que te lo crees todo".

Luego nos enteramos que todo eso, lo contó porque en realidad se había quedado embarazada, y no quería explicarlo, porque el bebé había sido fruto de una noche de pasión suelta, con un tío que había conocido por Tinder. Em fin... Y que como el tío no quería saber nada de ella, cosa que hasta cierto punto encuentro normal, porque no conoces de nada a la tía y solo la has visto para echar un polvo, pues no sabía aún si quería tenerlo o abortar.

Al final su decisión fue tenerlo. Aunque encuentro que es una decisión nada bien pensada por su parte, ya que sigue viviendo con sus padres, unos señores de más de 70 años, no sabe ahorrar y le pide dinero a las compañeras y adelantos a la jefa, día si día también, le gusta la fiesta, las drogas y el alcohol. Y a más a más, tiene un ex loquísimo de la cabeza, que la maltrataba y que ha estado en la cárcel por eso. Vamos, lo siento mucho, pero a mí parecer no son buenas condiciones para traer al mundo a un niño. Ya que siendo ahora madre, y sin ser madre, se puede ver claramente que un bebé necesita mucho más que todo esto. Que un bebé es más que un cuento Disney,  y que no es sacarlo a pasear y dar biberones, sino que es levantarte cada 3 horas, cólicos interminables, mocos, cacas.. y mucho más. Así que sabiendo que la maternidad no es para nada un camino de rosas, teniendo las condiciones que tiene ella, tendría que poner un poco de madurez por su parte... Pero en fin, cada uno en su casa sabe lo que tiene.

Pues al pasar los días, nos enteramos que se juntaba con malas compañías, que le recomendaron hacer cosas en la empresa para que mi jefa la echara, y así poder cobrar. Ya que al estar embarazada no puedes finiquitar a esa persona.

Y así fue.. la empezó a liar mucho en la empresa, al punto de llegar a robar información personal de clientes. En ese punto, a parte de ponerla en suspensión de trabajo y sueldo, recibió una denuncia por robo de datos. Y ella respondió con otra denuncia, diciendo que la querían poner de patitas a la calle, porque estaba embarazada y le hacían bullying en la empresa por la misma razón. Que ya os digo que nada que ver, lo único que quería era cobrar 30.000€ por el despido improcedente.

Ha todo este iba diciendo que el niño era muy probable que tuviera síndrome de down, y que estaba en embarazo de riesgo. 

A día de hoy, aún no me acabo de creer que este embarazada de verdad.

Mi compañera dice, que todo eso que le pasa al niño es por todo lo malo que está haciendo ella.

Aún tiene que salir la fecha de juicio, y todo el rollo, que ya sabéis que estás cosas son lentas, pero lo que no sabes, es que mi jefa tiene pruebas que lo que está diciendo es mentira.. a ver cómo termina el asunto, pero me parece tan feo y de tan mala persona que se hagan estás cosas..

Vosotras qué pensáis?

Un abrazo muy fuerte y mil besos indignantes.




sábado, 29 de marzo de 2025

La desgracia del que fue mi 2024

 Hola,

Ya veo que la cosa está muy parada, pero es culpa mía, he abandonado tanto este sitio que creo que ya no deben ni existen ni las cuentas con la que la gente se hizo seguidora en su momento. Pero bueno, yo seguiré por aquí, al menos el tiempo que sea necesario para mí, porque ya sabéis que este es un blog sin ningún tipo de planificación a la hora de subir las entradas, aunque m gustaría que fuera una cosa más regularm ya que como he dicho me está resultando más terapéutico de lo que yo creía. 

Pero a lo que iba. Hoy os quería explicar la mierda de año que fue para nosotros el 2024, y es que lo único que lo hizo un poquito más llevadero fue saber que estábamos esperando a nuestra hija. 

Así que vamos allá, pero ya os aviso que está entrada no va ser dulce, sino todo lo contrario, bien amarga.

El 2024 empezó tomándonos las uvas, en nuestra casa, con mi cunyado y su mujer (ya os he hablado de lo bien que me cae esa mujer), y mis suegros. Un fin de año como otro cualquiera, pero creo que lo hubiéramos aprovechado mucho más, si hubiéramos sabido que el siguiente no sería para nada así.

El día 1 de enero, nos enteramos que un compañero que iba conmigo al instituto y que conocía desde que íbamos en pañales, se había suicidado en casa de su hermana. Fue un golpe inesperado y duro, creo que hasta un poco duro de asimilar, porque aun a día de hoy sigo sin entender, como siendo como era él, hizo tal cosa, y como de oscuro tenia que ser lo que sentía para llegar a ese punto.

El día 15 de enero, es nuestro aniversario, y el 20, el cumpleaños de mi chico, así que quisimos hacer algo un poquito más especial, y nos fuimos a la gran ciudad, al teatro, para ver un gran espectáculo que nos emocionó de principio a fin. Y allí, ese día, volviendo para casa, empezó un dolor, que creo que solo lo hemos podido superar gracias a la luz que nos da mi hija..

En el coche volviendo para casa, nos llamaron, que la abuela de chico, se encontraba mal, y que la llevaba al hospital. Una señora de 95 años, que nunca había pisado un hospital, y que para no tener, no tenía ni colesterol, pues tenía que ser una cosa importante para que la llevarán con tanta urgencia al hospital. 

Le encontraron que se le había hecho un nudo en los intestinos, oclusión intestinal severa, ya que hacía días que la mujer tenía dolor, pero no había dicho nada hasta que no pudo más. Los doctores nos explicaron que no la iban a operar, ya que era una persona muy mayor, y su cuerpo no pasaría la operación. Así que simplemente se tenia que dejar morir, lo que su cuerpo aguantará dijeron. Fueron dies días, en los que te toca ver a una persona apagarse poco a poco, y aún así aguantó mucho tiempo según los médicos, a mí si me preguntáis, pienso, que era una mujer dura, fuerte y cabezota que lucho hasta que no pudo más.

A principios de marzo, recibo un WhatsApp en el grupo de la familia, por parte de mi padre, es una familia muy grande, somos muchos primos, de qué mi abuela está en el hospital, que tiene fiebre y que ha cogido un poco de neumonía. Una señora también de 95 años, que tenía alergia a los hospitales, y que creo que le hubiera encantado nacer en esta época, ya que era de las que te decían, no te cases y no tengas hijos, disfruta de tu vida. Tres días. En tres días volvía a estar en un tanatorio. 

Al tener este espectáculo de principio de año, puedes pensar que la cosa ya ha terminado, pero entonces la vida te mira y dice: "aguantame la copa".

A finales de junio, mi suegra se empezó a encontrar mal, ella ya estaba enferma, tenía un cáncer en la sangre, pero el tratamiento había ido genial, y ella seguía con su día a día sin ningún tipo de problema, pero como os digo de repente se empezó a encontrar mal, le dolían las piernas y ella no estaba cómoda. Ya sabéis, uno mismo se conoce, y sabe cuando algo no va bien.

La llevaron al hospital, y descubrieron que se le había formado un trombo en la pierna, que no podían deshacer con la medicación correspondiente porque al tener el cáncer en la sangre podía resultar que se desangrara por otro lado, asi que el trombo se tenia que deshacer por si solo. Y a partir de ahí, todo fue como una rueda. Empezó también a tener líquido en los pulmones, que tuvieron que drenarle, y después el líquido también fue al corazón, que pudieron operar y drenar también, pero al igual que a su madre se le hizo una oclusión intestinal, una cosa muy complicada de operar, y aún así no se sabe nunca si se saldrá de la operación por muy sano que estés, y ella en ese punto, tenía mucho dolor. Así que los médicos lo dejaron claro, no había nada que hacer. Simplemente la durmieron, y se fue, tranquila, rodeada de sumariso e hijos. 

Era una mujer que le tenía mucho cariño, ella lo sabe allí donde este, y meda mucha pena, porque antes que la durmieran me dijo que no podría conocer a su nieta, y me pidió que le enseñara una eco. Este donde este, espero que sea una luz que guíe a mi hija.

Mi suegro no pudo remontar después de eso, se había perdido, había dicho adiós al amor de su vida, y no pudo o no quiso seguir luchando. Le encontraron unos tumores en el cerebro, que no eran operables, y aunque recibió radioterapia, no sirvió para nada. Poco a poco fue marchitándose. Empezó a estar desubicado, perdía la memoria y la fuerza, no podía hablar ni comer, ni andar.. si para mí fue duro, no llegó a poder imaginar para chico lo que llegó a ser. Lo tuvieron que ingresar en un centro porque necesitaba cuidados 24 horas, y para nosotros no era posible cuidarlo como se tenía que hacer. Y al final se dejó ir, el día de su santo, antes de que terminara el día. El día 1 de enero, el también se fue. Yo pienso que no pudo vivir sin su mujer, que todo lo demás ya no era importante, y dejó de luchar.

Siete días después, nació mi hija. Ella no podrá conocer físicamente nunca a sus abuelos, pero nosotros nos encargaremos de explicarle lo mucho que la querían sin verla, y que no esté triste porque su vida estará bendecida, porque tiene muchas personas, que la cuidan y que la aman desde otro lado.

Ya he dicho que no fue un año fácil, en el que también podéis sumarle todo el embarazo, que como podéis imaginar ni yo ni mi pareja pudimos disfrutar como creíamos que íbamos a hacer, y que fue otra cosa que tuvimos que gestionar emocionalmente, y que tampoco fue fácil.

Creo que hoy he sacado muchas cosas...

Nos leemos pronto.

Mil besos indignantes.




jueves, 27 de marzo de 2025

La historia de como me quedé embarazada

 Holii,


No me lo creo ni yo, tres días publicando, aunque no me lee ni el tato.


Pero hoy me apetece explicar como fue mi experiencia con eso de quedarse embarazada.


En esta primera frase, ya os voy a soltar el primer spoiler: no fue fácil, ni mucho menos como dicen por ahí, a la primera. Que tengo que decir que esto de "a la primera" me parece la cosa más falsa que hay, casi como que te toque el Euromillón.


Hará como tres años con mi pareja decidimos empezar a probar, sin estreses, que surgiera de manera natural. Pero cuando llevas un año entero si que pase nada, te empiezas a rallar y ha pensar que algo estás haciendo mal, y mats cuando ves que gente de tu alrededor tiene hijos como si fueran conejos.


Cuando pasó este primer año, como digo, nos empezamos a preocupar. Y mil cosas nos empezaron a pasar por la mente. Tendremos algo mal? El semen no será de calidad? Mi útero está atrofiado?


Y cuando surgen dudas, haces lo peor que podías hacer, buscas información en Google o ahora en chatgpt, y aunque te dicen que no te preocupes, siempre acaban diciendo: "pero consulta con tu médico".


Al seguir pasando los meses, y nada de nada, me empecé a desesperar, me acuerdo que lloraba cada vez que me bajaba la regla, y por eso al final, con mi chico, empezamos a plantearnos el ir a una clínica de fertilidad.


Y así fue, buscamos qual de ellas tenía mejores referencias, mejores médicos.. la que más se adaptaba a nosotros.


En la clínica nos trataron muy bien, y eso que al final que por los tiempos tienes que ir cambiando de médico. Nos hicieron todo tipo de pruebas, de valoraciones, ecografías... Y sabéis que? Estábamos perfectos, nada estaba mal.


Y entonces que pasaba? Infertilidad sin causa, lo llaman.


Así que empezamos todo el proceso de buscar a nuestra bebé.


Nosotros, nos decidimos por realizarnos una inseminación artificial, ya que como somos jóvenes, es lo que nos recomendaron, y aún así fue un proceso que nose si llegaría a repetir.


Pinchazos diarios, pastillas en oral y vaginal, miles de ecografías... y todo para crear el nido perfecto. Y eso sin hablar del costo económico que conlleva el proceso. No es para nada barato.


Todo esto, como os podéis imaginar lleva una carga hormonal bestial, que mi cuerpo materializó a través de erupciones de acné en el rostro. Fue horrible, traumas surgieron... y emocionalmente lo pasé muy mal, y mi chico también al verme pasar por todo eso y no poder hacer nada. Porque la realidad es esa, la mujer pasa todo el proceso, y el hombre lo tiene solucionado con un par de pajas, por eso es tan importante que la pareja esté apoyando siempre. Así que si estás pensando en enfrascarte en este proceso, pregúntate si a la persona que tienes al lado, estará dispuesta a aguantar todo lo que viene, porque si no la puedes encontrar en este primera parte, olvidate de que este realmente cuando nazca el bebé, porque eso también es un gran melón que hay que abrir: "donde va a parar la pareja cuando hay un bebé?"


Pero bueno... Al final llegó el día.


A las 8 de la mañana me inseminaron, era la hora perfecta. Calculado matemáticamente.


Fueron dos minutos de reloj, y 10 minutos más que estuve en horizontal para que no se perdíera nada.


Al salir, nos fuimos a desayunar, e imaginamos como sería nuestro futuro, lo increíble que podría llegar a ser.


Por la tarde, después de comer, estaba estudiando en mi estudio, y ahí lo sentí. Un pinchazo en el pecho. Y lo supe, no sé cómo, puedes llamarlo sexto sentido si quieres, pero supe que había funcionado.


No pude esperar a los 10 días que te dicen para hacerte la prueba. A la semana me compré una, y salió muy positiva. No me lo podía creer, yo solo en el baño de casa, mirando ese palito positivo, después de ver tantos negativos... No sabía cómo reaccionar, y al decir en voz alta que estaba embarazada, no me podía creer que esa fuera yo diciéndome a mi misma que había vida dentro de mi.


Y el resto? El resto.. no fue tan bonito como me hubiera gustado. No viví mi embarazo, vamos, ni yo ni mi chico, como lo habíamos imaginado, pero eso... Eso lo cuento en otra entrada.


Besitos indignantes.








martes, 25 de marzo de 2025

Nos ponemos al día? Soy madre!

Después de la última publicación, creo que estoy más tranquila, hacia tanto que no escribía, que no me acordaba lo bien que te quedas después de soltar toda la mierda que acumulas en tu cabeza.

Es triste, pero hacia tanto que no me pasaba por aquí, que no me acuerdo ni como funciona todo esto. Voy que tener que hacer un cursillo rápido por algún lado para volver a ponerme al día.

Pero, y aunque vuelvo a repetir, que nose si hay alguien que me lee aún, voy a disculparme, por abandonar este lugar, y por abandonar una de mis pasiones.

En estos últimos, creo 4 años han pasado tantas cosas...

Creo que empezaré a contar por el final, para cambiar, para hacerlo más diferente.

La última novedad en mi vida, y que gran novedad, es que soy madre. Si amigos, madre. Que palabra tan grande, y que poco se comprende hasta que lo eres.

Un día de enero, nació mi hija. Y es la cosa más especial que el universo me pudo dar, literalmente es mi paz. Su olor, su risa, sus ojos...calman mi corazón.

El embarazo no fue de los fáciles, y ella no llegó en el mejor momento, pero no sabéis la luz que ha traído a nuestra casa.

Los primeros meses del embarazo perdí mucho peso, la ansiedad que envolvía mi familia tampoco ayudaba (os pondré el día de eso también), no podía comer casi nada, todo me daba ardor, náuseas o vómitos, y me pasé casi 3 meses alimentándome de plátanos con miel, que descubrí que son maravillosos para la acidez, pero que no te alimentan los suficiente cuando sigues trabajando 40 horas a la semana, en un trabajo que se necesita concentración y fuerza.

Mi piel se desequilibro por completo, y volvieron mil complejos que hacía años que no tenia.

Al llegar al séptimo mes de embarazo ya no tenía esos malestares, y mi piel estaba perfecta, pero mi cuerpo no podía más, y ya cogí la baja, ya que se me pinzaba la lumbar y casi no podía andar.

Me pasé el último trimestre casi sin salir de casa, que tampoco está tan mal, ya que aproveche bastante para estudiar, que no sé si lo sabíais pero estoy también en la universidad estudiando psicología. Y aún así solo me pasé 4kg de mi peso original.

Al final, como he dicho, mi hija nació enero, y estuve casi 20 horas de parto, en el hospital, ya que rompí aguas sin tener una triste contracción, y al final me tuvieron que inducir el parto. Y a eso lo podemos sumar que tenía un gripazo impresionante con el que casi no podía respirar.

Pero en el momento que di a luz... madre mia.. solo puedo recordar su calor cuando me la pusieron encima. Y de repente todo fue paz.

No podía dejar de mirarla y ver lo perfecta que era. Aún ahora la miro, y alucino con saber qué ella estuvo dentro de mi, que se movía, que se me clavaba en las costillas, que me hacía sudar y tener la piel extra seca. Pero de verdad, que cuando hice contacto con sus ojos todo se me olvidó.

Era ella y yo.

Tengo que dar las gracias a mi chico, el fue la mejor compañía del mundo. Estuvo a mi lado sin moverse, me alentó y apoyo mientras yo me retorcía de dolor, y me quejaba que no podía respirar. Y fue el pilar fundamental los primeras 5 horas después de dar a luz, ya que la epidural hizo su trabajo, pero no me sentó bien, y me pasé toda la noche después de dar a luz vomitando y casi sin poder tener a mi hija en brazos.

En fin..

Casi tres meses después, me sigo sorprendiendo de las cosas que descubro de ella, y me muero de ganas de seguir avanzando en esta gran aventura.

La amo.

Amo a mi pequeña familia.


Besos...hoy.. que sean besos llenos de amor.




domingo, 23 de marzo de 2025

Me cago en la p*** cuñada

Hola, después de años.


Esto lo escribo mientras miro a mi hija como se duerme. 

Siento que si no lo saco de alguna manera al final voy a petar con quien menos se lo merece, el amor de mi vida. El no tiene la culpa de nada, suficiente ha pasado ya este último año, y yo no quiero marearle la cabeza con mis agonías, que si las pienso fríamente puedo pensar que no son para tanto. Pero que ahora mismo, estas agonías que no son para tanto, me estan creando una gran ansiedad, me están deseando pegarme y gritarme con alguien, cuando yo considero que no soy una barriobajera ni mucho menos.

Es que el tema principal ahora mismo es mi queridísima cunada, y espero que se entienda la super ironía con la que utilizo la palabra queridísima cuñada. La pareja del hermano de mi prometido.

Y es que cabe una posibilidad, o al menos se ha dejado caer encima la mesa, que ella tenga que cuidar ciertas horas al día a mi bebé cuando vaya a la guardería. Y aunque suene todo muy posesivo, ahora mismo controlo bastante bien el que otra persona coja a mi niña, pero ella no.  

Lo siento mucho, pero no puedo con ella, es superior a mi. No la odio, pero es que cada día me cae peor. Y como sintiendo esto, voy a dejarle a mi hija? Es que no puedo,es un sentimiento de rechazo increíble.

Y lo peor de todo, es que siento, que como ellos no han podido tener hijos, la ve como hija perdida,como si en cualquier momento yo le tuviera que llamar llorando diciendo que no puedo más, y que se la regalo.

Y alomejor pensáis que estoy exagerado, pero de verdad que lo digo con fundamento. Tendrías que escuchar comentarios que hace a la gente:

"Es que siempre estoy esperando el turno para darle el biberón", "Estoy pendiente del teléfono porque se que en cualquier momento llamarán", "Se que necesitarán ayuda, y no duermo".

O seas, enserio?

Es mi hija, ha estado dentro de mi 9 meses, yo la he parido, casi 20 horas de parto por cierto. Así que yo la alimento, y nosotros la criamos. Es nuestra hija, no tuya. Y la estamos haciendo crecer sin ayuda de nadie, y de la mejor manera que sabemos, para que su vida este llena de todo el amor y felicidad.

Y os juro, que me callo, y trago, por eso mis problemas de ansiedad este momento. Pero un día dirá un comentario mal hecho, y yo tendré el aire que me da de otro lado, o intentará quitarme a mi hija de los brazos, y tendremos un problema muy gordo.

Es que joder, ni mi madre, que lleva años, al menos 10 pidiéndome nietos, ni mi hermana que también desea hijos, me han llegado ha decir comentarios así o yo a sentirme que me quieren quitar a mi hija, sino que han respetado mis tiempos.

Suficiente mal tengo ya, que dentro de poco tendré que trabajar, y no voy a poder verla crecer como yo querría y me gustaría.

Solo de pensarlo lloro de dolor y tristeza.

Así que pido una cosa, y no sé si algún día alguien leerá esto: os ha pasado algo así? Estáis en una situación similar. Necesito saber que no estoy sola.


Gracias, y besos indignados. Menos para la cuñada, para ella ni uno.